Edgar ya tenía su futuro planificado: estudiar, trabajar, graduarse y salir de su infierno, llevarse consigo a sus hermanas era obligatorio, y por ellas haría cualquier cosa. Sin embargo, en su vida nunca nada ha sido sencillo. El entrar al equipo de baloncesto de su universidad le abrió puertas, pero también le mostró una que no esperaba ver en mucho tiempo.
Thomas estaba tras esa puerta, observando, sonriendo y esperando el momento para cruzarla; pero un mensaje de texto accidental los conduce a dar ese paso, trayendo consigo cientos de situaciones cómicas, intensas y, por qué no, un tanto fogosas.
Pero, ¿se dejará llevar o se centrará solo en sus objetivos?
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