Nina está entrando en los 40's y parece tenerlo todo: belleza, inteligencia, sentido del humor... Ah, y también tiene parálisis cerebral, junto con una silla de ruedas.
Además, Nina tiene otras cosillas: una amiga, un cuaderno de dibujos, un pretendiente anónimo al que sólo conoce por teléfono gracias a su trabajo como recepcionista; pero, sobre todo, Nina tiene deseo. Ansía conocer y experimentar el sexo, los ligues, la intimidad... y el amor. Lo que ocurre es que, por encima de todo esto, Nina tiene un miedo enorme. Y se entiende, porque el mundo que la rodea parece estar empeñado en ignorarla o, si acaso, en darle una palmadita en el hombro; no vaya a ser que se piense que la discriminan.
Esta ahora adulta, aprendió desde niña a refugiarse en una de sus más grandes habilidades: el dibujo. Por medio de su lápiz y sus trazos, crea mundos y personajes que le sirven de desahogo, desenfreno y escape de esta realidad que parece tornarse cada vez más solitaria. Pero la realidad, por más fuera del cuaderno que esté, lleva a Nina a un punto insostenible; al desasosiego de sentirse fuera de todo y de todos. Excluída, rechazada. No mirada.
Será precisamente a través de su alter ego-dibujo que reunirá el coraje para darse a sí misma el empujón que necesita para romper con sus propias barreras y miedos. Y, en una de esas, podría darse cuenta de que no son necesariamente las limitaciones físicas las que la mantienen inmóvil.
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