PINTURA ACOMPAÑADA DE POEMA
Te dibujas ante mí, tal como eres,
cada contorno, tus ojos penetrantes...
Mato el espacio entre tu cuerpo y mi memoria
y te encadeno a mis neuronas fuertemente.
No voy a liberarte de este sueño
y no te marcharás aunque despierte.
Quiero que sepas, si acaso no lo sabes,
que mordería el anzuelo de tus labios
en un encuentro fugaz y sin promesas,
tan sólo pinceladas y caricias
para ser fuego en tu fuego un par de horas
o alguna más, si la noche lo permite.
Después, el día volvería a separarnos
sin simulacros de amor, y sin fracasos.
Es un secreto a voces que me gustas
y no hay modo sutil de confesarlo
ni de hacer que mi cabeza se conforme.
Has impregnado mis latidos con tu nombre
sin el más mínimo esfuerzo por tu parte
por ser algo prohibido e inalcanzable.
No hay más tortura que tu ausencia en las paredes
donde te beso sin que sepas que te beso,
donde la soledad se hace latente
y cala este deseo entre mis huesos
de manera constante y persistente.
No hay más tortura que buscarte en los silencios
e imaginarme que te siento y que me sientes
para este terco corazón que se ilusiona
y que quisiera hacerte mío, y que no puede...
Lorena Bonillo
febrero 2017
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