Subo las escaleras de dos en dos. Estoy excitada. Después de tantos días de espera y de sufrir la consabida ansiedad, por fin esta mañana ha llegado; aunque apenas he tenido tiempo de gozar de su presencia. Después de ocho largas horas de jornada laboral, deseo acariciarla nuevamente. Esta vez sin apenas ropa que me cubra.
All rights reserved