La vida de Darya estaba regida por una sola cosa: su profecía.
Había pasado años como sierva de la Bruja Blanca, con la esperanza de que algún día pudiera volver con su pueblo, los narnianos y por fín, juntos, ser libres de aquel eterno invierno.
Darya tenía un deber para con su pueblo sin que éste lo supiera: protegerlo a toda costa de la maldad de la Bruja; y cuando los reyes y reinas de la profecía de los Hijos de Adán y Eva lleguen, su própia profecía estará más cerca que nunca de cumplirse.
❝Cuando a la maldad se desate
y todo se sumerga en el invierno,
ella surgirá prara pararla,
pues la heredera como espía,
en los dominios de la bruja entrará
y así más de una vida pordrá llegar a salvar,
más un alto precio para ello, deberá pagar.❞
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