Finalizado el trabajo, Éleon regresó al cuartel de la guardia, donde le esperaba Werien como siempre había hecho, aunque, esta vez, era diferente; Werien parecía tranquilo, eso no era una novedad, siempre lo estaba, y aún más cuando debería estar alterado (como haría cualquier persona). Era Éleon el que apareció de un modo distinto: no había discusiones con Myall, ni peleas, ni siquiera caminaba junto al grupo que también volvía; simplemente avanzaba cabizbajo, sin percatarse de que había ignora
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