El viento susurra historias que nadie recuerda, arrastra memorias como hojas secas en el otoño del tiempo. Hay lugares donde el silencio pesa más que la soledad, donde la ausencia se convierte en presencia y el pasado nunca termina de irse.
Dicen que algunas almas no saben despedirse. Que vagan entre el murmullo de las sombras y el brillo de la luna, atrapadas en un instante eterno. Que el amor y el olvido son dos caminos que a veces se cruzan, y cuando lo hacen, el eco de lo que fue sigue resonando en las esquinas del mundo.
Esta es una historia sobre esos ecos.
Sobre lo que nunca se va del todo.
Sobre aquello que, de alguna forma, siempre regresa.
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