Adormecida en el suspiro del ayer. De un tiempo que no aporta caridad, perpetua corteza que nos deja la certeza de la pérdida, recubierta de preguntas sin respuesta, que solo albergan sentimientos confusos, incoherentes y llenos de temor. Anhelo.
Sumergida en la fluctuación de lo difuminado, entumecida y zambulléndose en la incoherencia de la propia soledad.
Pérdida que se recubre en nostalgia, castigo y clamor, por una estación que ya no acompañará, el cariño que se dejó perder. Por un a
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