El cuerpo de mi madre yacía sin vida en el suelo. Todos pensaron que la había matado, pero no fui yo. Al otro lado de la habitación, podía ver a la persona que lo hizo, pero denunciarla me condenaría por completo. No podría hablar, el secreto que guardaba mi madre me involucraba, el decir alguna palabra me daría un pase directo a la perdición y la memoria de mi madre, quedaría pisoteada. Lo único que hice fue llorar, llorar por mi madre, por no haber hecho algo para defenderla, por no tener el valor de dejar de ser tan egoísta y pensar solo en mi bienestar. Mi padre, solo comenzó a gritarme, culpándome por lo que él había hecho.
Creative Commons Attribution-NoDerivatives 4.0