Noche de brumas y ácidos recuerdos, el tiempo que no oscurece la mañana que no amanece. Y cuando pienso en el frío de aquellas tardes y aquellos sueños, se marchitan mis alas y no florecen tus ojos en la espesura. Noche de lluvia y áridos latidos, el tiempo que no oscurece la tarde que no atardece con los colores magenta que tú y yo veíamos entre orbes de vetustos presentes. Donde se pierden todos los pulsos y palpitos de la muerte… Somos caminos y veredas y las olas del mar y del navío las vela
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