Hace unos días, la señora Francisca fue ingresada en una residencia geriátrica. Por desgracia, la misma en la que yo trabajaba de auxiliar.
La anciana me aseguró que la supuesta demencia senil que padecía era una invención de su hijo para apoderarse de su patrimonio.
Pero la mujer me ofreció la mitad de su fortuna a cambio de mi ayuda, y cometí el error de aceptar.
Hola, ¿cómo estás? Sí, te lo digo a ti. Por alguna extraña razón, puedo comunicarme contigo. Quiero pedirte un favor, pero antes deja que me presente: mi nombre es Antonia y soy auxiliar de geriatría.
Me he metido en un buen lío intentando socorrer a la señora Francisca, y necesito que me ayudes a descubrir quién me ha tendido una trampa. ¿Te atreves?
Karina también me echará una mano. Trabaja conmigo en la residencia de ancianos, y es la única compañera en la que puedo confiar.
La señora Francisca está en peligro. Me aseguró que su hijo quería inhabilitarla, y ahora me doy cuenta de que decía la verdad.
Isidro es el hijo de la señora Francisca. Quiere apropiarse del patrimonio de su madre, y es capaz de cualquier cosa con tal de conseguirlo.
Yolanda es la esposa de Isidro. Es la típica persona que te mira por encima del hombro por el simple hecho de ser más rica que tú.
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