Érase una vez un niño que no sabía decir que no.
Nunca había pronunciado la palabra "no" delante de otras personas.
Es decir, sabía pronunciar la palabra no mentalmente o cuando se encontraba en soledad, pero era incapaz de decir que no a nada que le propusieran o dijeran los demás.
"Nnnn-oooo"
"Nnnn-oooo"
"N-ooooo"
"N-ooooo"
"No, no, no..."
En la soledad de su cuarto y frente al espejo ensayaba una y otra vez la palabra “No”.
“No, no, no” repetía exagerando muchísimo la posición
All rights reserved