Yo, siendo viento entre flores,
en giros podré imaginar,
si el suave aroma al pasar,
ajeno va entre colores,
allá lamentan las piedras,
brasa de sol en su muro,
y lentamente en lo oscuro,
un cielo ahogan las hiedras.
Espejo de azúl manantial,
abraza la sed del que asoma,
otoño, fiera y paloma,
sedientos hieren igual,
como la fúlgida estela,
la faz cruzó una sonrisa,
su luz extingue de prisa,
sólo relámpago era.
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