Hoy vamos hacer un ejercicio: cierra los ojos e imagínate en un espacio cualquiera, encerrado, quizás con unos sofás y algunos muebles más, una botella de agua, y ya. Estás solo, y no, no puedes hablar con tus amigos, y tu familia no está. ¿Internet, libros o móvil? Tampoco. No tienes nada que hacer, y es ahí donde yo quiero llegar. La espera se hace larga, y además, en ocasiones escuchas ruidos muy altos que llegan a asustarte. Repite este escenario en tu vida día tras día. Bien, ahora ya sabes
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