Todos los seres humanos nos movemos por observación e imitación, y a partir de ahí nos desarrollamos. Vivimos en un mundo audiovisual poblado de tecnologías, abundante información y caos intencionado, pero nos adaptamos. Tan fácil como respirar. En un mundo así, resulta difícil imaginar que una persona utilice únicamente su piel para conectarse con la realidad. El olfato, para poder sentir la fragancia de un jardín. Y que la única música que pueda escuchar sean sus latidos y su respiración, la e
Creative Commons Attribution Non-Commercial 3.0