DE CAFÉ EN CAFÉ.
Tal vez no sea buen compositor
ni poeta y menos trovador,
pero estoy tan feliz de escribir
junto a ti esta historia de amor.
El café de la esquina sirvió
de hoja en blanco llamando al autor,
mientras que tu hermosura
aportaba la más pura inspiración.
Y ese aroma que impregnaba el ambiente
de cada ocasión.
Y así estuvimos de café en café
escribiendo lo nuestro.
Cada página marcó un hermoso
rumbo qué recorrer.
Y así estuvimos de café en café
sin estrofas ni versos,
sin más plan que elegir cuál iba a ser
el siguiente café.
Una solita mirada bastó
pa’ llenarme de fascinación.
Ni siquiera un latte de vainilla
tanto me encantó.
Y ni hablar de tu aroma que siempre
me enloqueció.
Y así estuvimos de café en café
escribiendo lo nuestro.
Cada página marcó un hermoso
rumbo qué recorrer.
Y así estuvimos de café en café
sin estrofas ni versos,
sin más plan que elegir cuál iba a ser
el siguiente café.
Y así estuvimos de café en café
escribiendo lo nuestro.
Cada página marcó un hermoso
rumbo qué recorrer.
Y así estuvimos de café en café
sin estrofas ni versos,
sin más plan que elegir cuál iba a ser
el siguiente café.
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