Víspera de fin de año. Camino cabizbajo. Ayer lo hacía intentado perder el llanto, hoy buscando alguna moneda para cambiar por un bocadillo. Las caras de los transeúntes que observo de reojo parecen menos grises durante estas fechas navideñas. Sin embargo el cristal de un escaparate devuelve la mía con surcos marcados por la soledad, silencio en los ojos, apatía en la boca y dolor en el alma.
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