Se acaba otro año y es costumbre hacer balance, quizás porque necesitamos comprobar que, a pesar de los malos momentos, ha habido muchas cosas buenas, o porque nos satisface ver que, aunque sea a pasos cortitos, vamos avanzando. No sé, podría ser una mera tradición o una forma de alimentar el ego, o de automotivarse. Yo, como escribo cuando me lo pide el corazón, no puedo decir que lo haga por un motivo o por otro. A veces siento deseos de compartir recuerdos bonitos contigo, otras los dejo aquí
All rights reserved