Estaba lo más tranquilo en mi casa, tirado en un sillón, a oscuras y tomando una cerveza… bueno, en realidad era la cuarta botella. Estaba garabateando palabras sobre un anotador, la verdad no me caía una gota de inspiración. En eso sonó el teléfono, la verdad es que no lo atiendo nunca, de hecho es muy raro que suene, siempre digo que el que de verdad quiere comunicarse debería dejarme un mensaje, para eso tengo ese puto contestador automático que por suerte es gratis y lo ofrece la compañía te
Creative Commons Attribution No Derivs 3.0