Foto: Eva Iranzo
Llegan las fiestas de los pueblos y con ellas los sacrificios de los animales.
Empezando por las corridas de toros que, personalmente no sé cómo pueden llamar fiesta al hecho de ver a un animal con varias banderillas clavadas en el lomo, desangrándose, gimiendo de dolor, por si eso fuera poco lo pican para que pierda más fuerza y después de haberle hecho toda clase de torturas, sacan la espada y lo atraviesan de arriba abajo. ¡Ah! y si muere a la primera será afortunado, por
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