No es sencillo ser una pirata cuando eres una duendecilla pequeñita que vive en el bosque. Roberta quiere tener muy mala fama, pero es demasiado amable con las otras criaturas, no puede evitarlo. Cuando se las arregla para robar algo, siempre lo devuelve hecha un mar de lágrimas. Pero no se rinde porque tiene lo más importante: ¡la actitud de pirata!
Muñeca de fieltro, tela, hilo y botones.
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