No era un fantasma quien surgió entre la niebla, sino Mario. ?Me has dado un buen susto. ?Tú, que te impresionas con cualquier cosa.? Tras sus palabras me entregó a sus hijos que llevé junto a los míos al colegio. En el coche fuimos cantando una canción de Disney; estos chicos son fantásticos. Después pasé por Cáritas para entregarles dos bolsas grandes de ropa usada. Acto seguido me dirigí al trabajo. ?¿Quieres comprar un décimo para el Sorteo del Oro de la Cruz Roja??preguntó un compañero. (>>
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