Esta investigación se desarrolla a partir de la pintura anónima de “La Plaza Mayor de México en el siglo XVIII”, fuente histórica principal para el estudio de la vida cotidiana del mayor mercado capitalino en ese periodo.
A través de la historia, la plaza pública no sólo ha sido empleada como espacio comercial, sino como centro de reunión social en festividades civiles y religiosas. Todas estas actividades se desarrollan como una forma distinta de crear relaciones entre la gente y su entorno. La vida cotidiana adquiere su propia dinámica, la cual satisface las necesidades reales, y no virtuales, de la sociedad. De manera que la imposición de normas que le son ajenas no se lleva a la práctica sin crear tensiones que pueden desembocar en revueltas populares.
Para entender la dinámica del mercado, comencé con el análisis y descripción formal de la pintura, para lo cual la dividí en diversas secciones relacionadas con la arquitectura que enmarca la plaza, es decir, con edificios como la Catedral, el Parián, el Palacio Nacional, el Ayuntamiento y el baratillo. A partir de estos espacios fue posible reconstruir la historia de la plaza y posteriormente las relaciones sociales desarrolladas en la misma, entre las cuales destacan las actividades comerciales.
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