No soy la típica chica que tiene una familia millonaria, ni tampoco la típica que se enamora del chico malo de la escuela. Soy todo lo contrario, no tengo familia, mis padres fueron asesinados por una de las mafias más grandes de Chicago. Digo ‘una de las más grandes’ porque hay dos mafias, una es la de los Street y la otra es la O’Connor, el apellido de mi familia, mi apellido. Al morir mis padres la mafia y el negocio familiar quedo en mis manos, con tan solo 20 años era una de las personas más temidas de todo Chicago, pero nadie me conoce de verdad, nadie sabe quién soy en realidad.
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