Ya, en la asignada y bruna caja, penado, mudo, absorto, seco; tras de mí…sollozos, lamento, negras corbatas, abúlicas caras, y un perrucho siguiendo la comitiva; una mujer diciendo venía… ¡Qué bueno era!, y yo… ¡Cuánta mentira! Ya, en la fría y lúgubre losa, ciego, oyente, disipado de colores; la tarde [...]
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