Pintamos amaneceres de colores intensos, mañanas de sonrisas, madrugadas de desvelos, planes, riñas, besos, sueños… Desvaríos constantes entre tu piel y mi cuerpo, atardeceres de vino, canciones y versos. Marchó la juventud calmándose el fuego, dando paso a la vejez y a un amor sincero, que cimentamos a base de momentos alegres y también adversos.
Este relato pertenece a una serie de micros publicados en Diversidad Literaria
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