Hoy, en la cola del paro, había un hombre inconsciente, acostado sobre una hilera de bancos. Rondaría los cincuenta. Con pelo largo y barba canosa. Como digo, estaba inconsciente. Espero. Alguien le había colocado los pies en alto y en esa postura se mantenía, inmóvil. La gente pasaba por su lado. Le echaban un vistazo. [...]
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