Angustias vive apaciblemente junto a su marido, Eusebio. Su tranquila vida se ve truncada cuando Eusebio sufre un ictus y en el hospital no pueden evitar que quede en un estado vegetativo y dependiente. Uno de los médicos les ofrece una solución, a priori, descabellada: convertirse en vampiros a través de la Sociedad Vampírica Valdemar. Angustias, sintiéndose desamparada y vulnerable, sin ser capaz de aceptar que va a tener que cuidar de su marido de por vida, decide aceptar la oferta de la Sociedad Vampírica. Su hija mayor, Beni, monja, intentará impedir la transformación vampírica pero Patro, la hija menor, que vive de su pensión, conseguirá hacer un intercambio beneficioso para todos: entregar a Beni a cambio de la eterna juventud de sus padres.
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