Una contribución al proyecto #TextosSolidarios; reaparece el personaje de Crispín, el de La peluca de rastas, pero ahora más crecido:
Se miró en el espejo rajado. Se pintó un lagrimón en el cachete rosado. Se mesó con los dedos una rasta rubia. Tanteó en la mesa, qué raro: una gubia.
Crispín estaba a punto de debutar como actor en ese escenario popular. Le habían pedido, por favor, que no rechazara esa ocasión para ayudar. Iba a hacer de él mismo, como había sido antes. Pero ahora, recordando;
All rights reserved