«Huyendo de las sombras, cayendo de bruces en la luz, la senda se trans-forma y nadie parece conocer cuál es el final del camino. En los márgenes se van quedando los compañeros, un designio de la realidad parece ir em-pujando a unos, mientras, otros, son expulsados del juego para siempre. Las sombras, la negritud acecha envalentonada y los pocos espacios de claridad van menguando, se diría que el final está cerca, un final cuya conclusión no alienta nada bueno. A pesar de ello y como única respues-ta, se impone seguir apartando oscuridades, tal vez, en ese ejercicio en apariencia estéril, se encuentra el salto final. Poco a poco los enigmas se van mostrando, las falsas ideas se tornan verdades y pese al dolor, a la angustia por los amigos ya idos, una esperanza final, en el último mo-mento, revierte el significado de tanta desdicha».
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