¿Hay otro propósito en sus longevas y frágiles vidas que no sea el de ser un espectador? Dar sombra, velar por las personas, y estar quietos, por la eternidad o hasta que sus vidas se terminen.
Amar, sentir pena, alegría, desear. Todo eso, en un instante o lo que ellos llamaban un instante.
Conocieron a muchas personas, oyeron secretos, celebraron logros, todo, en un silencio que nadie más que ellos pudieron interpretar. Ningún humano, lo sabía, pero ellos, oyen y responden. Voces perdidas que, están, pero nadie escucha.
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