En la penumbra de El Almón, un mandato implacable se alza como un muro sombrío: sonreír es un crimen. Mario, condenado por la única transgresión de hallar felicidad en este reino de tinieblas, ha perdido todo por ello, incluso su familia. En sus calles, la risa es un susurro prohibido, un tributo silente al mal que acecha en la sombra. Allí, cada sonrisa es un desafío a la tradición oscura, un gesto temerario frente a la voluntad del mal. En cada expresión alegre, se oculta el peso de una sentencia inexorable.
All rights reserved