Está comprobado desde los griegos (quizás desde antes) que la música ejerce un efecto vigorizante en el alma. Más música, más risas, más creatividad para aumentar la autoestima, la sensación de que en el tren somos la locomotora que tira del convoy, y no un vagón que se deja llevar.
Recuerdo una pequeña tienda de barrio. Yo solía acudir porque tenían los discos (cintas de cassette) y podías curiosear tranquilamente, mirar y remirar, tomar una, dejar otra, dudar, volver a tomar la primera, lee
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