Todavía respiran algunas almas equivocadas que se preguntan si existen las hadas. ¡Pobres almas incrédulas!, pues naturalmente que existen. Existen las hadas y los hados, con todas sus derivadas y sus derivados. Sólo mirad el mundo que os rodea y abrid bien los ojos. Ahí están, con toda su entereza, enaltecidas en su altar de pobreza. Ellas, las hadas, las reinas de las mir(hadas). Ellas, las hadas, las princesas de las entr(hadas). Ellas, las hadas, las celestinas de las cas(hadas). Ell
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