Raksha vivía en un humilde pueblo pesquero en las orillas de una playa de aguas cristalina. En este pueblo eran todos cómo una gran familia. Pescaban, cazaban y construían trampas todos juntos. Todos los días antes de ir al colegio, Raksha miraba sus trampas para ver si había capturado su merienda. Aunque últimamente sus trampas parecían estar siempre vacías. Un día se percata de la realidad al ver que la playa estaba llena de basura. Reunió a todos los niños de la aldea y estuvieron horas buscando una solución. Tras fijarse en el jardín flotante de su abuelo, a Raksha se le ocurrió construir balsas con materiales reciclados y limpiar el mar todos juntos. Limpian el mar y se convierten en un ejemplo para todas las aldeas vecinas.
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