Noche tormentosa, medio día sereno,
crepúsculo lento; crepúsculo
que arroja al suelo
huesos, plumones,
niños recién nacidos,
arreboles.
Todo caos
tiene una luz en el centro,
en el fondo,
en ese umbral apenas detectable
entre lo visible
y lo invisible.
Allí me siento, como en un trono
para verte llegar alguna vez,
descalza, con ajorcas, con pájaros,
con una fauna feroz, mansa
rebobinando la tarde y tus coronas,
temblando en tus oídos,
formando exhalaciones en tus pecho
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