«ALE, A L E L U Y A, BETTY SERÁ TUYA», «ALE, A L E L U Y A, BETTY SERÁ TUYA». Ese cántico resonaba escabrosamente por todo el valle. De repente, Betty desapareció entre la niebla que se extendía por aquel lugar. En ese instante, comenzó otra melodía perversa «ALE, A L E L U Y A, ABI SERÁ TUYA», «ALE, A L E L U Y A, ABI SERÁ TUYA». Tras las últimas estrofas, Abigail se difuminó mientras lloraba por la pérdida de su amiga.
Los vecinos de la parroquia del Sr. Parris se preguntaban qué sería aquel
All rights reserved