Hay instantes y momentos, amaneceres y eternidades, en que tú… me robas el aire y la visión, los latidos y la fuerza, el centro y el equilibrio, la escalera y los pilares.
Y es que parece ser, que el amor más puro, se sabe auténtico, en el dolor de la ausencia. Se sabe, en lo amargo de unas lágrimas que nadie seca. Se siente, en los versos, que solo pasan. Se reconoce en la aventura ciega de un olvido, que jamás se instaura. Se dibuja en la insistencia de los sueños, que muestran repetidamente
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