SOBRE LA FELICIDAD
Es inherente al vagabundo,
a quien nada anhela, inherente a quien camina arrastrado por el viento, ligero, como una pluma, quien se funde con el entorno y en el no encuentra lamento, pues es uno, uno solo, y de ese uno parte, se alimenta de él y al mismo tiempo ofrece sustento.
Inherente a quien refleja lo que el agua clara, el tintineo de miles de estrellas, el movimiento de las hojas azotadas por la brisa y vive, en el momento, la eternidad, vive, aquí y allá, sin posee
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