Nunca te preguntaban nada. Yo simplemente llegaba lo mas tarde posible y siempre con una cara molida a tragos. El jefe, con cuerpo circular (como han sido la mayoría de los jefes), se acercó a olisquearme, bueno, no literalmente, simplemente, aspiró un poco de mi presencia.
—Hueles a alcohol, Kusuhara —dijo. —He estado desinfectando una herida en mi sobaco. —Bien, necesito que me traigas dos laminas de fibra de vidrio prensado y luego lo insertes en la maquina que cuela el aceite, pones dos cap
All rights reserved