Foto por Devin Stein Y yo, que hasta hace bien poco jugaba a ser poeta -siquiera un mal poeta-, ahora, vicisitudes de la vida, me veo obligado a abandonar los versos en pro del infernal código HTML...
El código HTML avanza indolente, como la peste, por mis lienzos en blanco. Por esos mismos territorios campaban anteayer a sus anchas, libres y despreocupados, ripios y estrofas. Etiquetas de apertura y cierre bloquean hoy la boca del volcán incontinente que vomitaba ocurrencias, anhelos o frustra
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