Soy profesor desde hace más de 20 años y padre desde hace 20 y 15. A lo largo de todos estos años he ido adquiriendo un gran número de experiencia y conocimientos que me han servido para ponerlos en práctica con mis queridos alumnos y mis amados hijos. Para todos ellos siempre di lo mejor de mí y siempre intenté estar a la altura de las circunstancias. Sé que por supuesto en ocasiones me equivoqué o que simplemente podría haber tomado otros caminos, tal vez mejores, tal vez no. También tengo claro que todo aquello que hice me llevó a ser quien soy, a saber lo que sé y que gracias a ello he podido desarrollarme de esta forma y ayudar a todo aquel que está a mi lado y que me pueda necesitar. La dedicación y perseverancia, así como de los errores y aciertos, me han servido para poder comprender, aceptar, escuchar y compartir momentos con mis alumnos e hijos. El camino de profesor y padre son realmente difíciles, con multitud de curvas, cuestas, retrocesos y avances, y ello es lo que hace que sea tan emocionante y las dos labores más maravillosas del mundo. Ayudarles y poder compartir esos momentos de crecimientos personales con ellos y que ellos me hayan permitido estar ahí ha sido, es y espero que sea todo un privilegio. Sigo teniendo pasión por seguir este camino, por seguir aprendiendo junto a ellos, con ellos y de ellos. Sigo formándome todos los días y espero no dejar nunca de hacerlo porque un maestro y un padre nunca, nunca dejan de serlo, siempre seremos educadores, cuidadores y personas que acompañaran la vida de todos nuestros alumnos e hijos.
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