Llevo tiempo leyendo y escuchando que adaptarse a un país extranjero no es tarea fácil. Algunas personas tienen que recurrir a ayuda profesional debido a la ansiedad que esto genera.
Normalmente estas personas no hacen públicas sus dificultades por miedo.
Soy inmigrante y es por ello por lo que he escrito este corto relato de carácter autobiográfico en un tono muy familiar y cotidiano.
Gracias a mi formación académica empecé a tener contacto con el concepto de la inteligencia emocional. Entender para qué sirve me ha ayudado a superar obstáculos en el día a día y creo que podría servir a mucha gente que se siente perdida en un país que no es el suyo.
Me gustaría trasmitir mi experiencia para las personas (sobre todo mujeres) que se mudan al extranjero o acaban de iniciar su viaje. Así, pueden sentirse identificadas con mi historia y ver que hay recursos disponibles para que la adaptación sea menos problemática.
Esta historia, la mía, contada con el corazón, describe en distintos capítulos experiencias que muchas personas inmigrantes pueden experimentar.
Por eso, con este relato quiero crear una voz para todas las personas que vivimos en el extranjero y que compartimos seguramente una historia muy parecida.
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