Cuando los sueños se desvanecen, uno recibe un fuerte golpe de la realidad; cómo si nos despertara.
El amor puede estar a la vuelta de la esquina, como puede que no.
El empleo a veces es un factor del amor, otras no.
Sin embargo, para Alexander y Julia, su cruce no fue nada común.
Julia siempre fue una amante de los buenos libros y el calor de una cobija mientras disfrutaba de un té para acompañar su lectura. Alexander, a su diferencia, siempre creyó que los libros eran una falsa esperanza a una vida de ilusiones qué, al final del día, se destruirán; y nos destruirán a nosotros.
Ella, amaba la soledad pero extrañaba el brazo en su cintura por las noches. Él, se las ingeniaba para que siempre haya alguien en su hogar.
Pero, una vez coincidieron; y no de la mejor manera.
Ella jamás creyó terminar de ésta forma. Él tampoco.
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