Siempre quise ser dueño de una tienda de flores. Persiguiendo ese sueño, desde que en mi adolescencia comencé a trabajar en la jardinería, ahorré cuanto pude y con la ayuda de mis padres, que dieron todo por mí antes de abandonar este mundo y un crédito del banco, conseguí hacer realidad mi proyecto. Tuve suerte y el negocio en poco tiempo empezó a ir bien, tanto que consideré necesario contratar a alguien que me ayudara. Cuando ella apareció como aspirante al puesto supe inmediatamente qu
All rights reserved