Dices no poder entender
mi manera de enfrentar las garras del hastío. Ni entiendes por qué viajo en barcos de papel y fantasía. No puedes ver mariposas blancas, revolotear en mis entrañas, ni puedes percibir su aroma galanteador. ¿Acaso no sabes que sueño con conejos blancos, cariñosos, y con pelajes desgastados? ¿Y olvidas que me gusta el baile
al ritmo de miradas ardientes?
Pero te entiendo, tú no sabes abandonar tu cuerpo al ritmo de mis pestañas. Ya sé que lo intentaste, pero no
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