Tenía el palo de amasar en la mano y lo golpeo sobre la mesa con fuerza, cuando vio entrar a Pablito enfiestado, este salió corriendo, cuando vio a su madre con tal arrebato de furia. El pan, fue a parar dentro del horno casero, con toda la ira que doña blanca pudiera tener en ese momento, mientras, Pablito escondido en el galponcito del fondo, esperaba que su madre se calmara y su borrachera también Julio no volvió a sentir tanto dolor, desde aquella vez que sufrió aquel terrible accidente, has
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