LÍQUIDO ESPIRITUOSO
Estaba sentado en el sofá viendo el Madrid-Barça. Venía de cepillarse los dientes pero, como siempre, no pudo apreciarse en el espejo a pesar de su paliduzca belleza, quizá por falsa modestia o porque había perdido la costumbre, si bien, aun estaba de muy buen ver con todos sus años a cuestas. Por lo demás, se sentía feliz y relajado, muy alejado de los problemas y disfrutando del privilegio de poseer el secreto de la eterna juventud. Su físico así lo delataba. Pelo retirado
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