Con un traje Ralph Lauren aislándolo del cargado ambiente del banco, el ejecutivo apoyado en el quicio de la puerta sigue releyendo "El País" del día anterior, ese trozo de papel que los gurús del éxito denostan como envoltorio de pescado toda vez caduca. La actualidad muere en cuanto se seca la tinta que la imprime, pero en los tiempos que corren lo actual siquiera resiste el final de una lectura. Aburrido del diario que abandona sobre un revistero, ahora desenfundando raudo el IPhone5 y acaric
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