Foto por Jonathan Kos-Read Por lo menos, a nadie involucré en mis ansiadas y utópicas campañas...
Si es que algún inabarcable mar se me antojó, allá que fui a cruzarlo en solitario, sin que nadie más que yo tuviera que bogar por una quimera, ni mucho menos malgastar una pizca de su alegre juventud por las ideas que, ya por dentro, ya desde fuera, mi alma percutían.
Y cuando naufragué en cada una de mis islas, salvo yo, ningún hermano o primo tuvo que perecer de incertidumbre, hambre o sed, ni
All rights reserved